Unas pocas lineas para enviar un mensaje de ánimo a todos aquéllos que hoy empiezan las pruebas selectivas para acceder al Cuerpo Jurídico Militar.
De todos los aspirantes, solamente los ocho primeros podrán entrar a la fase de formación y tener la oportunidad de ver cumplidas sus aspiraciones de pertenecer al CJM.
Ahora lo importante es seguir con el esfuerzo que se viene manteniendo desde tiempo atrás, pero sin prisas ni agobios porque son malas consejeras. Una vez empezadas las pruebas, lo mejor es mantener la calma y seguir con un ritmo de repaso que no sobrecargue al opositor, porque ahora lo que éste necesita es únicamente no olvidar aquéllo que ya sabe. Ya no hay tiempo para aprender nuevos conceptos, sino para fijar y mantener actualizados los ya adquiridos. Así que las sesiones maratonianas de última hora para poco sirven ante un temario tan extenso como el que nos ocupa.
Y respecto a la actitud frente al desarrollo de las pruebas, es recomendable el sosiego y el compañerismo, porque nada se consigue, sino acaso efectos perniciosos, el mantenerse nervioso y ajeno o descortés para con el resto de compañeros.
Los nervios consiguen bloquear muy fácilmente la mente del opositor, y ésto es fatal en un ejercicio oral. Y los compañeros, entre muchas más cosas, pueden ayudarse mutuamente a sobrellevar uno de los momentos críticos de la oposición, cual es el de "estar en Capilla". Para los neófitos, aclarar que un opositor está en Capilla cuando se encuentra convocado a realizar una prueba y está esperando su turno para desarrollarla. Siendo éstos, momentos de gran tensión que fácilmente se mitigan con una buena conversación entre opositores, algún que otro chascarrillo o muestra de humor, un café si el tiempo lo permite, o de cualquier otra manera semejante. Y funciona!
Ahora es el momento de defender lo mejor que se pueda cada una de las pruebas ante el Tribunal, y para ello el opositor se sirve de su preparación. No hay trucos, ni suerte, ni tretas, ni enchufes, ni favoritismos, ni quinielas, ni nada de éstas cosas. Sólamente al final se sabrá quienes eran los mejor preparados, y esa decisión le compete al Tribunal.
Por lo tanto, y llegados a éste punto, la postura más sensata es la de afrontar las pruebas con la tranquilidad que nos brinde nuestra preparación. Porque hasta el final de la última prueba, nadie podrá saber si era uno de los ocho mejores preparados.
Si es Vd. uno de éstos ocho, mi más sincera enhorabuena. Y si no lo es, tiene un año por delante por mejorar su preparación.
Opositores: Ánimo!!!
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